NOMBRE: Starostina Lidiya Petrovna
Fecha de nacimiento: 25 de septiembre de 1955
Situación actual de la causa penal: Sospechar
Artículos del Código Penal de la Federación de Rusia: 282.2 (2)

Biografía

Lidiya Starostina nació en la aldea de Ilkino (región de Vladímir). Sus padres trabajaban en una granja estatal y, en su tiempo libre, eran apasionados de la música: su padre tocaba el garmon (un acordeón ruso de botones) y su madre cantaba. Transmitieron su amor por las artes a su hija—cuando era pequeña, participó en las artes escénicas amateurs, y hasta hoy le encanta cantar. Lidiya tenía un hermano menor; tanto él como sus padres han fallecido desde entonces.

Tras terminar la escuela, Lidiya se trasladó a Nizhni Nóvgorod y se matriculó en la Escuela Técnica Mecánica Automovilística de Gorki. En 1976, se graduó como tecnóloga especializada en pintura y recubrimientos. Tras trabajar un año en Cheboksary, regresó a Nizhni Nóvgorod y consiguió un empleo en la Fábrica de Automóviles de Gorki, donde trabajó durante 31 años. Más tarde, trabajó como conserje, portero, guardia de seguridad, manipuladora de materiales y—antes de jubilarse—como limpiadora.

Lidiya conoció a su futuro marido, Pavel, en 1983. Tuvieron una hija. Pavel trabajaba en una fábrica y le encantaba pasar tiempo en la naturaleza—recogiendo setas y pescando. En 1995, Lidiya quedó viuda y tuvo que criar a su hija sola.

El interés de Lidiya por los asuntos espirituales comenzó en la infancia. Recuerda: "Mi madre me enseñó oraciones—todavía las recuerdo. Realmente quería entender su significado, y también quería saber qué se escribía en los gruesos libros que se leían en los funerales." Según Lidiya, la muerte de su marido profundizó su deseo de aprender sobre Dios. La enseñanza bíblica sobre la resurrección le trajo consuelo, y la precisión histórica de la Biblia y la lógica de sus principios morales reforzaron su confianza en ella. En 1999, fue bautizada como una de las Testigos de Jehová.

En febrero de 2026, agentes de seguridad forzaron la entrada en la casa del jubilado. El estrés del registro y el interrogatorio, junto con el agravamiento de sus enfermedades crónicas, es solo una parte de las dificultades que supone la acusación penal. La hija y el yerno de Lidiya están preocupados por ella y hacen todo lo posible por apoyarla.

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