Biografía
Irina Sávkina, quien cría sola a su hija menor de edad, se ha convertido en otra presa de conciencia de Birobidzhán, donde ya decenas de Testigos de Jehová han enfrentado persecución por su fe.
Irina es oriunda de la ciudad de Guliaipole (Ucrania). Tiene tres hermanas y un hermano. Por un programa de reasentamiento, sus padres se trasladaron al Lejano Oriente y se establecieron en el pueblo de Polevoye, en la Región Autónoma Judía (RAJ). Su madre trabajaba como ordeñadora y su padre, como cuidador de ganado.
De niña, a Irina le gustaba participar en grupos de teatro, donde representaban cuentos y pequeñas escenas. Tras terminar la escuela, concluyó una escuela profesional y obtuvo el título de chef-pastelera; trabajó un tiempo como cocinera, y más tarde como pintora.
A comienzos de los años 2000, Irina comenzó a estudiar la Biblia con los Testigos de Jehová. "Obtuve respuestas a mis preguntas. Me sorprendió especialmente que la Biblia sea exacta desde el punto de vista científico", recuerda. Aplicar principios bíblicos cambió radicalmente la vida de Irina. "Era muy cruel —relata—. Fumaba, abusaba del alcohol y llevaba una vida inmoral. Pero, por suerte, Jehová me ayudó a dejar todo eso. Mi vida se volvió alegre y feliz". En el verano de 2002, ella se bautizó.
Irina tiene dos hijas, una de las cuales ya es adulta. Con el tiempo, la familia se mudó al pueblo de Amurzet (RAJ). Cuando Irina sufrió una lesión en la pierna, viajaba con frecuencia 210 kilómetros hasta Birobidzhán, donde fue sometida a varias operaciones. En ese tiempo, recibió el apoyo de amigos de Birobidzhán y decidió mudarse más cerca de ellos. A Irina le gusta pasar tiempo con personas afines y también disfruta estar en la naturaleza.
La persecución penal trajo serias dificultades a la vida de Irina y sus hijas. Se enfrentó a amenazas y presión por parte de la investigadora y luego se enteró de que sus cuentas estaban bloqueadas. Por ello, Irina no pudo recibir la pensión alimenticia atrasada para su hija menor durante 8 años, ni pudo trabajar. El estrés le provocó problemas de salud.
