Biografía
Sergéi Nazarov nació en la stanitsa Vyselki, en el krai de Krasnodar, donde pasó casi toda su vida. Su madre trabajó más de 25 años como asistente sanitaria en un hospital; actualmente está jubilada y vive aparte. Sergéi casi no conoce a su padre, ya que este abandonó la familia cuando él era pequeño. Sergéi fue el segundo hijo en una familia numerosa, con dos hermanos y dos hermanas. El hermano mayor falleció en la edad adulta.
De niño, a Sergéi le gustaban los juegos activos e intelectuales: fútbol, tenis de mesa, ajedrez. También disfrutaba de la pesca.
En 2008, Sergéi terminó cursos de operador de calderas. Trabajó en ese oficio, así como de mecánico y obrero en la construcción. En los últimos años, realiza trabajos de construcción como especialista autónomo. El hombre sigue disfrutando de la pesca y los paseos en la naturaleza.
Cuando Sergéi tenía 37 años, comenzó a estudiar la Biblia con los Testigos de Jehová. Le impresionó el comportamiento de los creyentes y su trato entre ellos. Lo que aprendió de las Escrituras cambió su vida: dejó de abusar del alcohol, de decir malas palabras y se volvió una persona honesta y responsable. En 2025, Sergéi se hizo cristiano, Testigo de Jehová.
Sergéi conoció a su esposa Inessa en su juventud y, después de un tiempo, se casaron. La pareja tiene cuatro hijos. Inessa es ama de casa y cuida a su hijo mayor, que tiene discapacidad del grupo I. La hija mayor está casada y ya cría a sus propios hijos. Antes de cumplir el servicio militar, el hijo menor trabajó en la construcción. La hija menor trabaja en el sector del comercio.
En 2022 y 2024 se realizaron registros en la casa de la familia Nazarov. Estos hechos fueron una gran prueba: la tensión y la preocupación afectaron el estado emocional y físico de todos los miembros de la familia. El hijo con discapacidad sufrió especialmente; tras el primer registro su salud se deterioró drásticamente y estuvo tres meses hospitalizado. Sergéi relató: «Parecía que nos vigilaban en todo momento. El sonido en la puerta del vecino o los ladridos de un perro nos hacían estremecer. Pero poco a poco nos recuperamos. Nos ayudaron las oraciones, la lectura de la Biblia y el apoyo de los amigos».
