Biografía
Antes de la persecución penal, Tatiana Levítskaya llevaba una vida plena: viajaba mucho, practicaba deportes y se dedicaba a actividades creativas. Todo cambió de la noche a la mañana.
Tatiana nació en agosto de 1983 en Moscú y creció en una familia unida. Es la mayor de cuatro hijas. Sus padres se aficionaron al turismo y al deporte desde jóvenes, pasión que transmitieron a sus hijas. Juntos, a menudo hacían excursiones y recorrían ríos en kayak. Actualmente, sus padres están jubilados.
Desde la infancia, Tatiana fue una persona activa: practicó danza, natación, esquí, tenis de mesa, dibujo y estudió en una escuela de música. Sin embargo, lo que más le gustaba era organizar eventos y preparar sorpresas para sus amigos. Más tarde probó desempeñarse como maestra de ceremonia en varias bodas.
Tras terminar la escuela, obtuvo diploma con honores en una escuela profesional con la especialidad de “agente publicitario”. Luego, en la Universidad Estatal de Cultura y Artes de Moscú, estudió publicidad y redacción publicitaria. Tatiana trabajó como promotora, gerente de publicidad, especialista de crédito y asistente personal; durante los últimos 16 años se dedicó al turismo como agente de viajes.
Tatiana sigue teniendo muchas aficiones: vóleibol, danzas caucásicas, correr, snowboard, patinaje sobre hielo, surf. También elabora joyas, jabón, velas y arreglos con globos.
Su madre fue la primera en la familia en comenzar a estudiar la Biblia en 1993. “Ella nos inculcó, a sus hijas, el amor a Dios y a sus principios —recuerda Tatiana—. Estamos muy agradecidas por ello. Gracias a eso, pudimos evitar muchos problemas con los que la juventud se enfrenta hoy en día. Nuestra familia es unida y fuerte”. Tatiana misma se bautizó como Testigo de Jehová en 2002.
La persecución penal ha afectado no solo la vida de Tatiana, sino también la salud de sus padres ancianos. En la familia se han instalado la preocupación: sus seres queridos viven constantemente con la idea de que en cualquier momento pueden sufrir un registro domiciliario. El padre de Tatiana, quien no comparte sus creencias, está indignado por el hecho de que su hija pueda ser privada de libertad solo por creer en Dios. Los vecinos, que conocen a la familia como personas decentes, están impactados por la injusticia.
